top of page

Cómo Sanar El Perfeccionismo Y La Autocrítica Severa

Te esfuerzas. Te preparas. Das lo mejor. Pero, aun así, algo dentro de ti no te deja en paz. Como si hubiera una voz que siempre encuentra un error, una falla, una parte que deberías mejorar.


“Tendría que haberlo hecho mejor.”“No fue suficiente.”“Podría haber dicho algo distinto.”

¿Te reconoces en esas frases? Entonces, probablemente, conozcas de cerca el peso del perfeccionismo y la autocrítica severa.Y quizá estés cansada/o de vivir bajo esa lupa.


¿De dónde nace esa exigencia constante?


Nadie nace sintiéndose “insuficiente”. Ese sentir suele venir de historias antiguas, a veces invisibles, donde aprendiste que solo eras valiosa/o si eras impecable.


Tal vez creciste creyendo que:


  • No podías fallar, porque eso significaba decepcionar.

  • Tenías que brillar, para no ser rechazada/o.

  • El error era una amenaza, no una oportunidad.


Y sin darte cuenta, comenzaste a mirar la vida (y a ti misma/o) con una lupa. Una lupa que no se conforma, que no descansa, que siempre encuentra algo para corregir.


El perfeccionismo como escudo: cuando querer hacerlo bien esconde miedo


A veces, el perfeccionismo no es deseo de mejora.

Es miedo.

Miedo a que si te muestras humana/o, te lastimen.

Miedo a que si no lo haces perfecto, no te quieran.

Miedo a fallar y que ese fallo te defina para siempre.


Y así vas construyendo un personaje que responde, brilla, resuelve… pero no descansa. Un personaje que vive para los demás, pero se pierde de sí.


Persona de espaldas con los brazos abiertos en un paisaje amplio, simbolizando liberación del perfeccionismo y apertura a la libertad y a la autocompasión.

¿Y si no tienes que ser perfecta/o para ser digna/o de amor?


La verdadera sanación no está en ser “la mejor versión de ti”. Está en poder sostenerte incluso cuando no eres esa versión.


Sostenerte en tus dudas. Acompañarte en tus límites. Tratarte con la misma ternura que ofreces a los demás.


Imagina cómo cambiaría tu mundo si pudieras decirte:


“Esto que hice hoy, aunque no haya salido perfecto, fue suficiente. Yo soy suficiente.”

Abrazar tu humanidad: un acto radical de amor propio


No viniste a esta vida a cumplir estándares imposibles ni viniste a satisfacer las expectativas de los demás. Viniste a aprender, caer, volver a empezar, y en el medio, amarte más allá de tus logros.


Autocompasión no es dejar de crecer. Es crecer sin violencia. Es saber que el juicio interno no te

hace mejor, solo más cansada/o.


Repite este mantra cuando la exigencia te nuble:

“No tengo que demostrar nada para ser valiosa/o. Me reconozco digna/o incluso en mis imperfecciones. Me libero del castigo y me abrazo con humanidad. Yo soy quién soy y me acepto. No tengo nada que demostrarle a nadie”

Hacer terapia es un acto de cuidado personal, no una señal de debilidad.


La terapia puede ayudarte a desmontar esos mandatos internos que te exigen más de lo que puedes dar. Es un espacio para bajar la vara, habitarte con amor y recuperar tu propia voz… esa que no necesita gritar ni corregirse para ser válida.

Te acompaño a volver a ti, sin exigencias ni máscaras. Si sientes el llamado, puedes escribirme para comenzar. Estás a un paso de tratarte con más compasión.



1 comentario


ht th
ht th
04 ene

Gracias por compartir este contenido tan interesante. La forma en que se presentan las ideas es muy motivadora. Me ha hecho reflexionar sobre la ilustración IA en la industria actual. En esa línea, encontré una herramienta de dibujo IA que es muy versátil. Me ayudó a crear assets gráficos para mi web de manera autónoma, demostrando que el buen diseño está al alcance de todos con las herramientas correctas.

Me gusta
bottom of page